domingo, 11 de septiembre de 2011

7. EL AMOR VALORA

Un hombre posee un auto viejo que comienza a tener problemas serios, así que lo lleva al mecánico. Luego de una evaluación, le dicen que necesitara una puesta a punto completa, lo cual es demasiado para su presupuesto limitado. Debido a las costosas reparaciones, el hombre decide deshacerse del auto y gastar su dinero en uno nuevo. Parece razonable ¿No es así?
Otro hombre, un ingeniero, tiene un accidente y una maquina le aplasta la mano. Corre al hospital, le sacan una radiografía y descubre que se le han roto varios huesos. Aunque se siente frustrado y dolorido, usa de buena gana sus ahorros para que lo traten, le coloquen un yeso y luego, con esmero cuida la mano durante los meces siguientes hasta que se restaura. Es probable que esto también te parezca razonable.
El problema en nuestra cultura es que a nuestras relaciones, y al matrimonio a menudo se lo trata como la primera situación. Cuando hay problemas de relación, te animan a cambiar a tu pareja por un “Modelo más nuevo”. Sin embargo, los que tienen esta visión no comprenden el lazo importante que existe entre ambos. La verdad es que las relaciones se parecen más a la segunda situación. Forman parte el uno del otro. Si te lastimaras la mano nunca te la cortarías, sino que pagarías todo lo que estuviera a tu alcance para obtener el mejor tratamiento médico posible porque tu mano es invalorable para ti. Es parte de ti.
Tu pareja también. El matrimonio es un misterio hermoso creado por Dios, en el que se unen dos vidas en una. No solo sucede a nivel físico sino también a nivel espiritual y emocional. Comienzan compartiendo la misma casa, la misma cama y el  mismo apellido. Su identidad como individuos se une. Cuando tú conyugue atraviesa una tragedia, los dos sienten. Cuando tienes éxito en tu trabajo, los dos se alegran; pero en algún momento del camino, te desilusionas y se instala la realidad aleccionadora de que te casaste con una persona imperfecta.
Sin embargo, tu conyugue sigue formando párate de ti y esto no cambia.
Debes tratar a tu conyugue con el mismo cuidado y amor con el que te tratas a ti mismo. Cuando le demuestras amor a tu pareja, también te demuestras amor a ti mismo.
Sin embargo eta moneda tiene dos caras. Cuando maltratas a tu pareja, también te maltratas a ti mismo, Piénsalo, así que si atacas a tu pareja es como atacar a tu propio cuerpo.
Es hora de permitir que el amor cambie tu forma de pensar, es hora de entender que tu conyugue forma parte de ti de la misma manera que tu mano, tu ojo o tu corazón. Ambos necesitan amarse y valorarse.
I love You
..........PIENSO EN TI ..............*******

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