Te guste
o no, el conflicto en el matrimonio es sencillamente inevitable. Cuando se
casaron, no solo unieron sus esperanzas y sus sueños sino también sus heridas,
sus temores, sus imperfecciones y su bagaje emocional.
Pero
en poco tiempo, tu pareja comenzó a deslizarse de tu elevado pedestal y tú del
suyo. La intimidad forzosa del matrimonio comenzó a despojarse de tu fachada pública
y a exponer tus problemas privados y tus
hábitos secretos. Bienvenido a la humanidad caída.
Al
mismo tiempo, las tormentas de la vida comenzaron a probar y revelar que
estabas hecho en verdad. Las demandas laborales, los problemas de salud, las discusiones
con los suegros las necesidades financieras estallaron con distinta intensidad,
añadiendo presión y calor a la relación.
Todas
las parejas atraviesan lo mismo. Es lo habitual. Sin embargo, no todos lo
superan.
Es
probable que el daño más profundo y desgarrador que puedas hacerlo a tu pareja
ocurra en pleno conflicto, porque es el momento en el cual tu orgullo es más
fuerte. Estas más enojado que nunca. Eres más egoísta y sentencioso que nunca.
Tus palabras contienen más veneno que nunca. Tomas la peor decisión. Si el
conflicto desenfrenado toma el control y ninguno de los dos toma el pie en el
freno, una relación puede estar bien el lunes
y comenzar a venirse abajo el martes.
Sin
embargo el amor interviene y cambian las cosas. Te recuerda que tu relación, es
demasiado valioso como para permitir que se autodestruya, y que el amor por tu
conyugue es más importante que cualquier asunto por el que estén peleando. KENDRICK
Si
se ama a alguien ambos se tiene que luchar por el cambio, porque Nadie alcanza
el éxito huyendo.
Huir
nunca es la salida. Solo tiene éxito el que se queda y da la pelea por buscar
una solución, amar es difícil, pero es más complejo huir pensando que de esa
forma se lograra la estabilidad que se precisa. Para amar hay que luchar, de
otro modo, no se logra.
Porque
la relación de pareja es como un bote de dos remos, si solo uno rema lo único que
se produce es girar en círculo y no se avanza, para que se pueda llegar a
puerto se necesita de dos personas remando de manera armónica. Ese es el
secreto.
Da
lo mejor, actúa correctamente, no huyas
todo tiene solución, de la mano con Dios.
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